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Leer Quijote en Yemen

Don quijote

En mi niñez, a miles de kilómetros de España, yo y muchos niños de mi generación leímos un cuento ilustrado para niños titulado “Don Quijote”.

Era un pequeño librito de unas pocas páginas. No pasaban de las veinte. Don Quijote decidió convertirse en un noble caballero, y dedicar su vida a ayudar a los necesitados y defender a los oprimidos.

En esa época la televisión mostraba algunas series infantiles animadas, inspiradas en las obras maestras de la literatura mundial, como Los Miserables de Víctor Hugo, la serie Belle y Sebastian adaptada de la novela del escritor francés Cecil Aubry, entre otras.

Nos reuníamos en las tardes alrededor de la televisión, mirando con una hermosa pasión infantil aquellas series que pintaban en nuestra memoria tantos sueños y recuerdos.

En esa época solo teníamos en nuestra casa un televisor viejo sin colores. A veces se encendía y a veces se paraba. Si el cielo se nublaba,  el viento traqueteaba y tiraba el palo de madera por encima de la antena, o si se movía por una leve brisa, desaparecía ese único canal que la antena podía captar, y yo volvía a mi mundo de hojear folletos y pequeñas historias. Uno de los folletos más bonitos que tenía era el que narraba la historia de Don Quijote, así que lo releí muchas veces y admiré la personalidad inocente de Don Quijote, que combate el mal y esparce el bien y la justicia entre los hombres.

Ya siendo adulto, tenía en mis manos una copia de una traducción de la novela de Cervantes, que los críticos consideran una de las obras maestras de la literatura universal, y la novela más famosa de la literatura española. Admiré su filosofía, basada en tratar de elevar los valores humanos y empujarlos hacia el mundo de los ideales, ya que Don Quijote ofrece una imagen del ideal que debe ser una persona.

La influencia de la cultura árabe e islámica es evidente en Don Quijote, que mi amigo, el investigador y novelista iraquí Dr. Mohsen Al-Ramli atribuye al constante contacto de Cervantes con la cultura islámica a lo largo de su vida, ya sea directa o indirectamente.

El Dr. Mohsen dice en su discurso en el sitio web de Al-Jazeera:

En Don Quijote conté más de 35 personajes con trasfondo cultural islámico, entre ellos ciertamente el personaje de “Sidi Hamid”, el narrador principal de la novela. Más de veinte proverbios y dichos populares, más de 220 palabras de origen árabe y muchas otras influencias históricas, religiosas y literarias. Las propias normas y condiciones de la caballería que representa el Quijote, son próximas a los valores orientales, ya que defiende a los pobres, los oprimidos, los huérfanos, las viudas y los marginados, mientras que en Occidente la caballería se instauró para defender a los reyes, a los poderosos y a los ricos.  

Otro ejemplo parecido, de referencias árabes en textos clásicos se encuentra reflejado por el orientalista español “Miguel Asín Palacios” en su estudio sobre la Divina Comedia de Dante, que publicó en Madrid en 1929 titulado “El Islam y la Divina Comedia”, de las letras y las artes y su contribución al acercamiento de los pueblos y las culturas.

Años después, a miles kilómetros de Yemen, llegué a España, patria de Cervantes. 

Acabo de instalarme en la ciudad de Valladolid, capital de la provincia de Castilla y León que lleva el nombre de origen omeya Al-Walid bin Abdul Malik, uno de los gobernantes omeyas más destacados de Andalucía.

Lo primero que hice  al llegar en esta ciudad fue una visita a la casa de uno de los pisos de Cervantes durante su segunda estancia en Valladolid, entre 1604 y 1606, a la que llegó como recaudador de impuestos coincidiendo con la publicación de la primera parte de su novela “Don Quijote”.

Fachada exterior del museo de Cervantes en Valladolid

Entré en la casa de Cervantes, convertida en museo de su época, y allí en el sótano está la biblioteca que contiene una colección de libros y manuscritos.

En el segundo piso, directamente después de la entrada, a la derecha hay una sala alfombrada para mujeres, donde realizaban su trabajo y charlan, y a la izquierda está el salón donde Cervantes solía escribir sus memorias. En la mitad hay una tabla con algunos manuscritos antiguos, entre ellos una carta de Cervantes en Málaga del 17 de noviembre de 1594, donde hace referencia a sus actividades como recaudador de impuestos en diversas localidades del Reino de Granada.

Habitación donde Cervantes escribió sus memorias

Sientes la extraña sensación que te transporta cientos de años atrás, concretamente al siglo XVI, y te introduce en el arte de la decoración imperante en esa época: librerías, puertas antiguas, cuadros, manuscritos, cerámicas, sillas de madera, camas de terciopelo, los colores del lugar y la forma de detallar el interior de la casa que se asemeja a edificios de muchos países orientales, donde la sala y la cocina están ubicadas al lado del dormitorio, que a su vez tiene una puerta de salida que te lleva al primer piso. El tercer piso, por su parte, está cerrado al público porque no está incluido en el museo y no fue habitado por Cervantes.

Fue una hermosa visita para conocer el ambiente en el que vivió el escritor, así como una hermosa oportunidad para conocer el estilo de vida imperante en ese momento y las milenarias costumbres, tradiciones y cultura españolas.

8 comentarios en «Leer Quijote en Yemen»

  1. Me ha impresionado mucho la manera tan bella en la que está escrito este texto. Realmente es muy profesional y conmovedor, te permite viajar con el autor hacia el pasado y vivir las vivencias por las que ha pasado. Enhorabuena 👏🏽

  2. Qué interesante esto que cuentas sobre la influencia árabe en el Quijote. No he tenido el placer de leer a Asín y Palacios, pero ya me habían destacado su reflexión sobre la Divina comedia.
    Yo también cuento con la amista de Muhsin Ramli.
    Ha sido un placer leer este texto.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

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